Namur
Namur, capital de la región de Valonia, es una ciudad muy dinámica y atractiva. Ubicada en la confluencia de los ríos Sambre y Mosa, se puede descubrir a través de un agradable recorrido por agua.
Namur posee también varias atracciones naturales, gracias a su estratégica posición en medio de la confluencia de dos ríos. El valle del río Mosa, durante el verano, es propicio para la práctica de deportes náuticos, para pasear en barco o en bicicleta. Namur, puerta de las Ardenas, es el punto de partida idóneo para descubrir el magnífico valle del Mosa.
Las callejuelas del casco antiguo, bordeadas por antiguas fachadas, invitan al paseo y a la visita de numerosos museos y monumentos. La ciudadela, que domina la ciudad desde lo alto de una imponente roca, recuerda a quienes recorren sus bastiones y subterráneos el papel estratégico y militar de Namur a lo largo de los siglos.
La ciudadela de Namur se extiende sobre una superficie de 8 ha de verdor, en un marco prestigioso. Se sitúa cerca del centro de la ciudad y ofrece magníficas vistas al valle del río Mosa. En ella, además de su valor histórico, destaca un conjunto de atracciones, entre ellas el tren turístico, los subterráneos, los museos y el perfumero Guy Delforge.
Museo Provincial Félicien Rops se ubica en el centro del casco viejo de Namur, cerca de la casa donde nació el artista. Se presentan todos los temas abordados por Rops, la mujer, el amor, el deseo y la muerte, desde su época de caricaturista en Bruselas hasta su consagración artística en París.
Iglesia Barroca de Saint-Loup, iglesia del convento de los jesuitas, erigida entre 1621 y 1645, es un magnífico ejemplo de arquitectura religiosa del siglo XVII. Su interior sorprende por la magnificencia de su decoración, con un predominio de mármoles y motivos vegetales. Una obra maestra de estilo barroco en Bélgica que dos siglos más tarde fascinaría a Baudelaire.
Museo Provincial de Arte Antiguo, se localiza en un palacete del siglo XVIII rehabilitado en el siglo siguiente, este museo ofrece unas colecciones de la Edad Media y del Renacimiento. Alberga unas magníficas esculturas de piedra y madera, pinturas de temática religiosa y también obras que ilustran las artes del metal, la vidriería, la cristalería y el bordado.
La Catedral de Saint-Aubain, construida a principios del siglo XIII, su frontón curvado de piedra caliza muestra una combinación equilibrada entre la severidad clásica y unas tendencias de voluptuosidad barroca. El interior es elegante y luminoso gracias, sobre todo, a la cúpula del crucero. El tesoro de la catedral es el Museo Diocesano, rico en objetos de orfebrería, con un relicario merovingio del siglo VII.
El Castillo y Jardines de Annevoie, muestra todo el encanto y el refinamiento del siglo XVIII le esperan en un suntuoso espacio verde. Annevoie, el jardín acuático más hermoso de Europa, le ofrece un paseo de ensueño entre juegos acuáticos, cuadros luminosos y rincones llenos de sensualidad.
El castillo y los jardines de Freÿr evocan a Versalles, en un marco grandioso a orillas del río Mosa. Según un tratado histórico de 1675, aquí se habría degustado la primera taza de café. Destacan sus grandes jardines clásicos con naranjos tricentenarios, así como los invernaderos más antiguos del país.
El Castillo de Celles-Vêves, castillo del siglo VIII, es un magnífico ejemplo del arte militar y una huella viviente dejada por los siglos pasados. Situado en una cresta rocosa, consta de cinco espléndidas torres y de una galería con un entramado que data del siglo XVI.
Sitiado en varias ocasiones, y a veces fuertemente dañado, el castillo de Spontin siempre ha resurgido de sus ruinas. En los siglos XIV y XV se convirtió en alcázar clásico de la Edad Media, el más antiguo de Bélgica que haya estado siempre habitado.
Las Ruinas de Montaigle en Falaën, se yerguen sobre un peñón rocoso que estuvo ocupado por una pequeña guarnición militar a finales de la época romana. La mayoría de los vestigios de la fortaleza medieval datan del siglo XV. Abandonado por orden de Carlos V, entonces en guerra contra Enrique II, rey de Francia, Montaigle fue incendiado por las tropas de este último. El sitio acoge un museo arqueológico.
La granja-castillo de Falaën, se caracteriza por haber sido construida en una sola fase, a partir de 1664, en el emplazamiento de una granja del siglo XIII. Además de sus muros fortificados, un perímetro de fosos y puentes levadizos reforzaba un sistema defensivo típico de los castillos de llanura.
La temporada turística de Namur se abre el tercer sábado de abril, con el "día del folklore", en el cual se dan cita en la Plaza de Armas varios grupos locales, que disfrazados y al son de la música, desfilan por la ciudad para luego regresar al lugar de partida, donde se brinda un gran ágape. En mayo tiene lugar "Namur en mayo", un gran festival de teatro callejero que atrae a propios y extraños durante tres días.
En septiembre, al finalizar el verano, Namur vibra también al ritmo de las "Fiestas de Valonia". La ciudad se llena de casetas, juegos, puestos de cerveza y del tradicional "péquet", especie de aguardiente de frutas. En estas fiestas se efectúan numerosas manifestaciones culturales, exposiciones, conciertos, recitales y hasta deportivos, con el fin de revivir y guardar viejas tradiciones de la región. Septiembre finaliza con el Festival Internacional del Cine Francófono.
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